Renta tu equipo de cómputo con leasing 100% deducible.
Renta mensual fija a 12, 24 o 36 meses, 100% deducible. Más ágil que un crédito bancario, sin las garantías que pide una arrendadora financiera tradicional. Tu efectivo se queda donde lo necesitas — en crecer, no en hardware.
Cómo lo llaman tu contador, tu founder y el SAT.
Leasing operativo (renta pura)
El término que usan marketing y founders. Renta mensual fija, sin opción obligada a compra al final. Es lo que la mayoría de PyMEs busca para no descapitalizarse.
Arrendamiento puro (SAT)
Como lo nombran tu contador y la autoridad fiscal. Es lo mismo que el leasing operativo, pero con el lenguaje de tu contabilidad. La renta es 100% deducible mes a mes.
Arrendamiento financiero
Opción menos común en cómputo PyME. Conlleva opción de compra obligada al final y se registra distinto en balance. Si lo necesitas, lo evaluamos contigo.
Tres razones por las que conviene rentar, no comprar.
Lo conviertes en gasto fijo del mes
En lugar de soltar el dinero de un jalón y tenerlo "atorado" en computadoras, pagas una renta mensual fija. Tu contador la mete como gasto operativo, 100% deducible mes a mes. Tu caja respira.
Tu efectivo se queda donde lo necesitas
Cada peso que no se va a hardware se queda disponible para crecer: contratar gente, abrir sede, marketing, inventario. El equipo lo necesitas igual — la forma de pagarlo es lo que cambia.
Crece y renueva sin drama
Cuando contratas más gente, sumamos equipos al contrato. Cuando termine el plazo, renuevas a modelos más nuevos sin tener que vender los viejos en internet. Eso ya es problema nuestro.
El mecanismo, en simple.
Sin la jerga financiera, pero con la formalidad legal que tu contador y tu abogado esperan.
El contrato
- Arrendamiento puro u operativo, no financiero.
- Plazo definido al inicio (12, 24 o 36 meses).
- Renta mensual fija — sin sorpresas.
- La empresa renta el uso, Rematech mantiene la titularidad.
El equipo
- Mismas líneas corporativas que en compra (ThinkPad, Latitude, EliteBook).
- Configurado, garantizado y soportado igual.
- Garantía cubre todo el plazo del contrato.
- Si falla, lo reemplazamos sin que cambie tu renta.
Tres puertas, no una.
Al final del plazo, decides tú. Las tres opciones están definidas en el contrato desde el primer día — sin renegociaciones bajo presión.
Comprar el equipo
A un valor residual definido desde el inicio del contrato. Suele ser bajo, porque ya pagaste el grueso vía rentas mensuales.
Renovar la flota
Cambias por equipo de la siguiente generación. Te llevamos el viejo, te dejamos el nuevo. Continuidad sin migración fea.
Devolver el equipo
Lo recibimos con borrado de datos certificado y se cierra el contrato. Sin cargos sorpresa por desgaste razonable.
El leasing no es para todos. Para estos sí.
Empresas que crecen rápido
Estás contratando 5, 10, 20 personas en pocos meses. Necesitas el equipo desde el día uno pero no quieres meter ráfagas de gasto fuerte cada vez que entra gente.
PyMEs en crecimiento
Tu equipo crece año con año. Prefieres modelar el gasto de cómputo como una mensualidad predecible — más fácil de planear el presupuesto, más fácil de defender en la junta.
Proyectos temporales
Necesitas 15 equipos por 6-9 meses para un proyecto, una temporada o un piloto. Comprarlos para descartarlos no tiene sentido. El leasing operativo se ajusta al horizonte real.
Colegios y universidades privadas
Si tu presupuesto anual aprueba gasto operativo pero le pone freno al gasto de inversión, el leasing te abre la puerta para renovar laboratorios y equipos administrativos sin agotar el cap de inversión. Renta atada al ciclo escolar.
Por qué nuestro leasing funciona donde el bancario no.
Si quieres rentar tu equipo de cómputo, una arrendadora financiera tradicional te pide expediente formal, comportamiento crediticio, garantías personales o aval. Sus paquetes mínimos suelen estar arriba de 30 equipos. Y trabajas con dos proveedores: uno que vende, otro que financia.
Nuestro leasing es menos burocrático: lo armamos sobre PyMEs desde 5 equipos en adelante, sin las garantías de un crédito bancario, y trabajas con un solo proveedor — quien te vende el equipo es quien te firma el contrato de renta. Y si ya tienes equipo anterior, lo tomamos a cuenta vía Trade-in.
Lo que te preguntará tu contador o tu junta.
Las preguntas fiscales específicas conviene revisarlas con tu contador. Te orientamos sobre cómo está estructurado, pero la aplicación al régimen fiscal de tu empresa la decide tu fiscalista.
Saca la cuenta con datos reales, no con suposiciones.
Cuéntanos cuánta gente vas a equipar y por cuánto tiempo. Te armamos una propuesta con renta mensual concreta — no rangos genéricos.