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Pilar 2

Leasing y finanzas de tu equipo de cómputo.

La pregunta no es nada más cuánto cuesta una laptop. Es cuánto cuesta a tres años, cómo lo presentas en libros, si conviene comprar o rentar, y qué tipo de contrato deduce qué cosa. Este pilar es para quien tiene que defender el número, no nada más teclearlo. El leasing de equipo de cómputo es 100% deducible como gasto operativo — acá lo explicamos sin jerga.

Qué cubre este pilar.

Equipar a tu empresa es una decisión financiera, no nada más técnica. Y esa parte — la del director administrativo, del contador, del fundador que cuida la caja — suele resolverse con menos información de la que merece. Las preguntas pesadas son: ¿se puede deducir lo que pagamos por el leasing? ¿qué cambia en mi balance si lo registro como activo? ¿cuánto me cuesta de verdad a tres años?

Acá no resolvemos tu caso fiscal — eso lo hace tu contador. Pero sí desarmamos los conceptos para que la conversación con tu contador sea más corta y mejor. Sin jerga innecesaria y con números reales.

Preguntas frecuentes

Lo que un CFO o un fundador con la cabeza puesta pregunta.

En general, las rentas de arrendamiento puro u operativo se registran como gasto del ejercicio y se deducen contra el ingreso del periodo. Es distinto del arrendamiento financiero, que se trata más como una compra a crédito. La aplicación exacta depende de cómo se redacte el contrato y del régimen fiscal de tu empresa — es una conversación que conviene tener con tu contador antes de firmar.
Depende de dos cosas: cuánta caja tienes disponible y qué tan rápido vas a crecer la plantilla. Si acabas de levantar y la prioridad es estirar el efectivo, leasing te deja el dinero libre para producto o nómina. Si tienes margen y prefieres tener el activo, comprar es más barato a largo plazo. La pregunta correcta no es "cuál es más barato" sino "cuál peso me sirve más donde está hoy".
Una fórmula rápida: (precio por equipo × número de equipos) + (soporte por año × 3) + (reemplazos esperados × precio promedio) − valor residual al final del periodo. Compara ese número entre la opción de compra y la de leasing (donde el TCO es renta mensual × meses + valor de fin de contrato si lo compras). Cuando lo armas con números reales, la decisión se vuelve evidente.
12, 24 y 36 meses son los plazos estándar. Plazos cortos (12 meses) funcionan para proyectos temporales o cuando esperas crecimiento rápido y prefieres no comprometerte. 36 meses es lo más común para flota estable porque reparte el costo al máximo.
En arrendamiento operativo serio, tienes tres opciones definidas en el contrato: comprar a valor residual (suele ser bajo), renovar la flota por la siguiente generación, o devolver el equipo. La diferencia con un esquema improvisado es que las tres opciones están escritas desde el día uno.

Información orientativa. Las decisiones fiscales y contables específicas de tu empresa requieren la revisión de tu contador o fiscalista.

Saca la cuenta con números reales.

Cotización con renta mensual concreta y comparativo contra compra directa. Para que el debate interno se haga con datos.